Género: oír, escuchar y cambiar

Sin dudas, durante las últimas décadas la posición de la mujer en el mercado laboral fue incrementando. Hoy en día se ocupan roles que no se solían ocupar, considerando esto como una conquista de reconocimiento y espacios efectivos en funciones distintas a las desempeñadas tradicionalmente.

Pero no todas son buenas noticias en este sentido, y en la práctica, se observan resistencias y, asimismo, en algunas organizaciones existen culturas que no permiten lugar a este desarrollo que evidencia el mercado de forma natural a lo largo del tiempo.

Situaciones de bullying crónico pueden ser expresadas por pares dentro del ambiente laboral, tanto en organizaciones con o sin estructura preparada en este sentido, siendo un factor muy relevante de estrés crónico para las colaboradoras que son objeto de estos temas.

En muchos casos el ser parte de un espacio que tradicionalmente estaba ocupado por personas de género masculino, puede traer aparejado para la escena laboral la figura del maltrato psicológico continuo, comentarios desacertados y malintencionados, llegando en muchos casos a situaciones de extrema gravedad como el acoso sexual.

Saber “tolerarlo” con discreción, o poder sortear el sutil pasaje del acoso sexual al acoso laboral cuando se responde con una negativa, hacen que el día a día en una planta de fábrica, centro de distribución, o incluso, en una oficina, se muestre como un campo minado de desafíos a sortear que llegan a lo extremo angustiante para muchas mujeres.

Por otro lado, en caso de enfrentarlo y escabullirse de esas situaciones, siempre sin confrontarlas o denunciarlas, no resuelve el problema ni tampoco genera las señales (alertas necesarias en todo sistema) para que quienes se encuentran en una posición consciente dentro de la organización accione las medidas de remediación para las víctimas.

La herramienta del canal de denuncias es fundamental para alertar y disuadir sobre tales acciones, de manera práctica y directa a través de una rápida implementación y un plan de difusión orientado a esta problemática.

Es fundamental entender que pequeños cambios en las costumbres generan posteriormente un cambio en el entorno de manera espontáneo, esto se ha observado tanto en procesos históricos como en conductas simples cotidianas de las personas, y es responsabilidad de todos ser parte activa de este cambio y modificar la realidad y el enfoque en aras de las generaciones que nos sucederán.

Se debe entender que cualquier forma de acoso es malo, independientemente del género de la persona damnificada.

Es necesario que las organizaciones, si bien existe una gran cantidad que ha tomado cartas en el asunto, presten atención a esta problemática y actúen con mensajes, sistemas y acciones claras en orden a generar mejores condiciones en el ambiente conforme al respeto de la diversidad de sus colaboradores y demás partes relacionadas e interesadas.

Mejorar nuestro entorno laboral al detectar estas señales es ser parte del cambio de paradigma en temas de género en el ámbito de las empresas y en toda la sociedad.

 

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