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El denunciante que desafina y es expulsado de la organización

 
 
Caso Wells Fargo. Por Pablo César Paladini – Director de Resguarda Línea Ética
 
 
Cuando uno está analizando dentro de una empresa el universo de irregularidades que pueden suceder e imagina los posibles controles y revisiones a realizar, siempre considera que el peor de los errores que se pueden dar es que las malas prácticas sucedan a nuestras espaldas y, en este sentido, no estemos implementando adecuadamente los controles necesarios.
 
Otro error peor que el mencionado en el párrafo anterior se vincula con la inacción ante el conocimiento de una irregularidad, es decir hacer "la vista gorda" como comúnmente se dice.
Pero hay un error mucho grave que mirar para el otro lado cuando acontecen prácticas irregulares dentro de una organización y ese error es expulsar de la empresa a una persona que comunicó la irregularidad, es decir, a la persona que cumpliendo con su deber de empleado le avisa a la gerencia de la existencia de un fraude porque lo considera una práctica inadecuada o simplemente porque ve que se está haciendo algo mal.
 
Esto se considera, tanto desde el punto de vista teórico como práctico, un "pecado imperdonable" que ni siquiera se puede asemejar a la famosa frase “Matemos al Mensajero” que representa la furia o el enojo ante una mala noticia, porque en este caso el denunciante termina fuera de la organización como represalia de haber comunicado la irregularidad.
Todo esto sucedió en el sorprendente caso Wells Fargo.
 
El caso del famoso Banco Wells Fargo es casi de libro y exterioriza este riesgo en el que pueden caer las empresas que cuenten con una línea de denuncias y que las prácticas improcedentes sean implementadas directamente por sus máximos directivos.
 
En efecto, dentro de las operaciones del banco se mezclaban prácticas irregulares tales como la apertura de mas de un millón de cuentas de personas irreales de manera telefónica, números PIN de tarjetas bancarias falsos y cuentas de mails ficticias. Esto se presentaba como acciones fraudulentas ante la mirada de muchos empleados de la firma.
 
Mas allá de la ingeniería del fraude interno que no reviste una estrategia muy elaborada desde el punto de vista contable u operativo, llama poderosamente la atención que la empresa haya recibido una gran cantidad de reportes de estas irregularidades a través de su Línea de Denuncias.
 
Es decir que la organización conocía fehacientemente que este hecho estaba sucediendo a través de sus áreas de control pero hizo oídos sordos a este tema hasta el punto de perseguir a las personas que habrían denunciado tales situaciones.
 
En un artículo recientemente publicado por la cadena CNN Money, y en una investigación especial de este canal, se observan los testimonios de personas que al negarse a formar parte de tales prácticas irregulares, eran segregadas, maltratadas y hasta incluso muchos perdieron sus trabajos por causas muy dudosas, subjetivas y hasta ridículas como por ejemplo ingresar al trabajo dos minutos tarde o por ejemplo baja productividad.
 
Esto generó un gran escandalo mediático en Estados Unidos que llevó al CEO de la empresa a testificar frente la corte e intentar demostrar que la empresa garantizaba el derecho de los empleados a realizar sus denuncias de manera segura a través de los canales establecidos.
 
Sin embargo los hechos demuestran lo contrario y desde dentro de la empresa se comentaba que existían procedimientos establecidos en contra de los denunciantes que alertaran sobre estas situaciones, lo que representa una acusación muy seria en este sentido contra una empresa del calibre de Wells Fargo.
 
La palabra “desafinar” se define como “…Apartarse del tono adecuado al cantar o al tocar un instrumento…” en este caso se adapta perfectamente a lo sucedido considerando que los empleados que desafinaban caían en una trampa impuesta por la misma empresa para encontrar a quienes estaban en contra de las prácticas ilegales, y que finalmente terminaron en la calle.

 

Como aprendizaje este caso deja en clara evidencia que las líneas de denuncias siguen siendo muy efectivas para detectar todo tipo irregularidades pero en los casos que el top managment está involucrado en la irregularidad se debería tener procedimientos de excepción para evitar que las denuncias sean ¨cajoneadas¨ o no investigadas.